sábado, 23 de agosto de 2014

Magnum 6 (1995, Gameport)


Plataforma: PC
Género: Control Análogo
Año: 1995
Desarrolladora(s): InterVlef
Textos: Multi

¿Es acaso posible condenar a algo al ostracismo y, al mismo tiempo, tenerle un descomunal afecto? Probablemente no, pero con esta «Magnum 6» realmente experimenté algo cercano, parecido.

Este complejo joystick de trece botones desarrollado por InterVlef fue el primero que tuve, adquirido en 1997 -aunque me consta que llevaba ya un tiempo circulando por el mercado, posando modestamente en los últimos estantes del sector electrónico de Wal-Mart-. En aquel tiempo lo consideré un muy buen controlador, pero ahora -diecisiete años mas tarde, -y sobre todo tras multitud de otras experiencias que ni sombra le hacen-- mucho me temo que voy a tener que cambiar mi iluso calificativo... porque este pesado periférico es, de hecho, una obra de arte.

La primera defensa de esa atrevida declaración la hace la vista misma... el control ha vivido casi tan largamente como yo, y sin embargo -luego de tanto uso y abandono- se mantiene tan radiante como el primer día; no existe el más mínimo borroneo en botones ni etiquetas, y la mayoría de los componentes se han incluso salvado de despintadas y rayones... al punto que hay que buscar con ganas para encontrar alguno. El otro gran revés que se le puede dar al dedo acusador del escepticismo y el tiempo viene desde el costado meramente estructural: un Magnum 6 común estaba fabricado con variedad de materiales para asegurar la ergonomía -y, por tanto, mejorar la experiencia-.

Muchos de los botones principales están «forjados» en una especie de aguda diagonal, lo que hace que puedan ser totalmente manipulables incluso con la punta de los dedos, pero logrando además que se dificulte enormemente el resbalarse de ellos. Todos incluyen a su vez, un ecuánime sistema de contacto, lo que hace que el cómo se presionen deje de ser un factor determinante para ver si la acción se realizará o no. Sumado a todo ello; los cuatro mandos principales y el gatillo (que se encuentra predeciblemente detrás) están a distancia óptima entre si, lo que hace puedan dividirse entre el pulgar y el índice únicamente, dejando todo el resto de la mano libre, para efectuar los movimientos que lleven esas acciones a buen puerto.

Los seis mandos letrados que se encuentran en la base del aparato mucho me temo que no gozan de tan primorosa terminación como sus «hermanos» rojos. La mayoría son fáciles de errar al encontrarse postrados en semicirculares espacios texturados, y su tamaño total y tacto hacen difícil su ubicación a ciegas... además, la línea «F-D» se encuentra trágicamente colocada en las cercanías del «doble cuerpo» que sostiene al mástil en su lugar, haciendo que se necesite invariablemente de la otra mano para poder alcanzarlos (y adoptando una pose bastante anti-natural para lograr ese cometido, ya que hay que aproximarsele desde el costado). Puedo entender el por qué lo hicieron así (y es que incluir voluminosos redondeles plásticos en una ya de por si pesada máquina se me antoja excesivo... -ahora mismo debe rondar el medio kilo de peso-), pero me sorprende que no hayan podido salir del apuro con una genialidad, ya que esto realmente opaca la impresión que el buen joystick deja. Cerrando el conjunto que forma la base tenemos la ágil «perilla» de velocidad, infinitamente útil para algunos juegos, innecesaria en tantos otros. Su desliz se me antoja comodísimo, pudiendo llevarse el selector a cualquier punto del recorrido sin apenas hacer fuerza en la guía (pero a menudo necesitando correcciones). Es el tipo de control que puede manipularse enteramente sin prestarle ninguna clase de atención... justo como me gusta.

Y en cuanto a cortes mas generales, voy a repetirme en lo dicho unos cuantos párrafos atrás: el control es realmente pesado (siendo incluso el más estructuralmente sólido que he tenido), pero esto tiene una artista en extremo positiva, y esta se aprecia al comprobar que la flexible base de la palanca permite una enorme gama de movimientos -es posible llevarla en giros de 360° o al punto de fractura sin comprometerla-, y estos encuentran su sustento en la báscula misma, porque es, a efectos prácticos, imposible derribar el control solo con la fuerza ejercida. Es realmente genial que incluso valores aleatorios como el lastre pueden tener aquí su marcada utilidad.

Por el lado del software, voy a comentar dos de sus características principales: la primera ya no era ni en su época destacable; y es que el mismo control tiene una función de auto-calibrado. La segunda es, no obstante, bastante mas interesante: el propio Magnum te sugiere diferentes combinaciones de teclas dependiendo de a qué estás jugando. Y es por ello que en Ultimate Mortal Kombat 3 se pueden dar variedades de piñas, patada baja y bloqueo con los controles superiores, y patada baja con el gatillo -excelente para batallar contra algún amigo-... que el A-10 Cuba! coloca el sistema de bombas/cohetes/misiles en el control superior izquierdo -cual avión real-, y el cañón en el gatillo (predecible, eh?)... o que en algún juego de carreras como el Need For Speed: Hot Pursuit III, entre mas se estira el mando, mas acelera el vehículo (aunque jamás terminarán una carrera de este modo... el juego simplemente no está hecho para responder a este tipo de mando).

Y ahora voy a cerrar el presente articulo hablando del manual que acompañaba este sistema: el mismo cuenta con una modesta edición de trece páginas en blanco y negro, las cuales explican con premura algunas de las características mas importantes del control, así como brindan una pequeña guía para la solución de eventualidades y errores. El mismo está hecho de blando papel, con ilustraciones en alta calidad, y -a falta de otros atributos- textos «trilingües» (en español, inglés y francés). El mismo lista toda la información necesaria de coherente manera, pero me hubiese gustado ver algún extra entre tanta información claustrofobicamente emplazada.


En Conclusión: El InterVlef Magnum 6 es un excelente joystick -sobre todo al compararlo con sus contemporáneas contrapartes- que definitivamente vale la pena tener. Su única arista negativa grave vendría a ser la ficha tipo Gameport que ocupa (la cual lleva años extinta entre los usuarios de PC, aunque puede ser fácilmente transformada USB), pero incluso con ese inconveniente a cuestas recomiendo fervientemente hacerse con un ejemplar ni bien se presente la oportunidad. No lo lamentarán.

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